Feria de las Flores - Colombia


Este evento que hoy es incluso comparable con los Carnavales de Río en Brasil o con el Festival de la cerveza (Oktoberfest) en Alemania, se celebró por primera vez el 01 de mayo de 1957 y se extendió durante cinco días, cinco días en los que en principio el objetivo era una feria municipal y exposición de flores, una celebración llena de simpleza y bastante austera. En aquel entonces se contó con la participación de 40 campesinos silleteros, los que se agruparon en el parque de Bolívar con sus "silletas" (foto) en una exposición de talentos, aromas y colores. Los "silleteros" son los campesinos" que elaboran de forma artística y con casi un centenar de tipos de flores un paisaje sobre una silleta. Y digo casi un centenar de flores porque así es, Medellín es inclusive llamada "la ciudad de la eterna primavera" por el tiempo tan agradable que presenta todo el año y propicia el florecimiento de estas maravillas de la naturaleza que llamamos flores.


Hay cuatro tipos de silletas para ver: 


  • Silleta emblemática: la que tiene fines educativos, cívicos o religiosos; motivos que se verán representados en ésta clasificación.
  • Silleta monumental: como su nombre lo dice, es la más atractiva y exagerada en el sentido de colores y dimensiones, es bastante llamativa.
  • Silleta tradicional: la que no pasa de moda, la que no olvida el pasado y se encarga de traer a la mente de todos, los inicios de estos campesinos hace más de 60 años.
  • Silleta comercial: la que representa una marca, normalmente pagada a hacer por alguna empresa o comercio para que su nombre o logo se exhiban ante miles de personas a manera de publicidad. 


Mayo fue el mes elegido para celebrar la Feria de las flores ya que es el mes en que todo florece y las ciudades se llenan de aromas y colores. Sin embargo, esta fecha duró solamente 5 años porque desde 1968 se celebra entre la última semana de julio y la primera de agosto como conmemoración a la independencia de la ciudad de Medellín (el mes de agosto). En la actualidad ha alcanzado tanta fama y prestigio que al día de hoy, no sólo es visitada por colombianos, sino por turistas de todas partes que llegan a darle un gusto a sus sentidos porque esta experiencia es para disfrutar de aromas, colores y sabores entre muchas otras cosas, porque definitivamente los carnavales nos invitan "a mover el esqueleto" también.


Hoy son más de 500 silleteros los que se presentan, hay desfiles de coches clásicos y antiguos, conciertos, "tablados" y todo tipo de actividades variadas que se pueden disfrutar.

Cabe destacar que la pasión del colombiano y su tendencia a siempre exaltar las fiestas y presentar lo mejor de sí mismos resultó en lo que se ha convertido. No podemos olvidar al señor Arturo Uribe Arangof, miembro de la Junta de Fomento y Turismo de la ciudad,  fue él quién tuvo la iniciativa de presentar esta mezcla mágica de flores y carnavales.



Hasta la próxima ;0)



Cholet boliviano

Cholet, una obra con identidad


Una revolución arquitectónica, estilo andino que se levanta en edificios de hasta siete pisos, destaca el pasado boliviano con vistas a un futuro mejor. La palabra "cholet" se compone de otras dos "cholito" que significa mestizo y "chalet". Sin duda alguna ha posicionado a las "cholitas" (indígenas bolivianas), ahora hasta se pueden encontrar tiendas de lujo con su ropa tradicional a la venta.


En La Paz se encuentra la zona de Los Altos, hasta hace poco una región humilde de clase trabajadora con calles y construcciones comunes y donde poco a poco han ido apareciendo estos edificios con este nuevo tipo de arquitectura que representa en mucho el folclor boliviano.


El arquitecto e ingeniero aymara Freddy Mamani, decidió romper con la norma respecto a la forma tradicional de construir y así acicalar esta parte de la ciudad; Freddy incorpora elementos, a la vista geométricos, pero que en realidad son una forma de tapiz "guari"; el monolito y la Cruz Andina, son también elementos utilizados tanto en el interior como en el exterior de los "choletes".También importante mencionar los colores ya que estos nos recuerdan los textiles indígenas.


Los Altos, región en la que hasta hoy se encuentran más de 60 obras de este arquitecto y que por mucho tiempo estuvo olvidada,ignorada; está recuperando su valor pues se ha vuelto un destino turístico, para nacionales y extranjeros, lo que ha dado paso a que muchos comercios se estén abriendo paso en esta parte de La Paz.


Una característica especial de los choletes es que arriba de ellos tienen una casa familiar, en la que a ojos de los bolivianos es un privilegio vivir.

Es de reconocer lo que ha conseguido el arquitecto Mamani al lograr que personas de otro estrato social estén yéndose a vivir a un lugar que hasta hace poco correspondía solamente a una clase muy humilde, definitivamente está aportando una mejora económica en esta parte de la ciudad, pues poco a poco se está invirtiendo más en este sector. Hay centros de salud, mercados, restaurantes, hoteles y centros de diversión tanto para los niños como para los adultos, sean estos bolivianos o turistas.


El cholet ha inspirado a músicos, directores de cine y hasta aparece en series de Netflix (confieso que viendo la tercera temporada de La reina del Sur fue como me enteré de la existencia de esta maravilla arquitectónica). En 2017 el cineasta brasileño Isaac Niemand presentó en el Festival de Cine de Rotterdam una película documental con este tema.



Bolivia, como muchos países latinoamericanos en los que la población indígena supera al resto de la población, ha sido un país en que la discriminación social y racial han dado como resultado una gran distancia entre las personas. Es por esto que los aportes del cholet van más allá de lo económico pues parece estar despertando a una nación por mucho tiempo dividida por la procedencia y el color de piel.


Hasta la próxima ;0)

Alasitas bolivianas

 En Bolivia el Año Nuevo comienza el 24 de enero con la Fiesta de las Alasitas o “fiesta de la abundancia”, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2017 .

Los bolivianos reciben el año con una fiesta que gira entorno a las tradiciones indígenas. Es una celebración en honor al dios Ekeko, el que cumplirá los deseos que sean colocados en su cuerpo, lo que asegura que se conviertan en realidad.

La palabra alasita, viene del aymara y significa cómprame. El pueblo aymara es una de las etnias más extendidas por Sudamérica por lo que esta celebración se lleva a cabo también en algunos otros países de la región, como lo son Perú y Chile.

Esta fiesta combina elementos indígenas y católicos de modo que los ciudadanos llevan sus figuras a bendecir por un sacerdote andino antes de ofrecerlas a la deidad aymara de la abundancia, el dios Ekeko.

La celebración inicia al mediodía del 24 de enero, pero se extiende alrededor de un mes en el que vender, comprar, intercambiar y regalar alasitas se convierte en la acción principal, fechas y matices dependerán de cada región.

Al mediodía del 24 de enero se celebra un ritual con las figuras alasitas, consiste básicamente en rociarlas con alcohol y pétalos de flores; un sahumerio, adornos coloridos y oraciones tanto católicas como prehispánicas, con la esperanza que Ekeko conceda las peticiones.