Cholet, una obra con identidad


Una revolución arquitectónica, estilo andino que se levanta en edificios de hasta siete pisos, destaca el pasado boliviano con vistas a un futuro mejor. La palabra "cholet" se compone de otras dos "cholito" que significa mestizo y "chalet". Sin duda alguna ha posicionado a las "cholitas" (indígenas bolivianas), ahora hasta se pueden encontrar tiendas de lujo con su ropa tradicional a la venta.


En La Paz se encuentra la zona de Los Altos, hasta hace poco una región humilde de clase trabajadora con calles y construcciones comunes y donde poco a poco han ido apareciendo estos edificios con este nuevo tipo de arquitectura que representa en mucho el folclor boliviano.


El arquitecto e ingeniero aymara Freddy Mamani, decidió romper con la norma respecto a la forma tradicional de construir y así acicalar esta parte de la ciudad; Freddy incorpora elementos, a la vista geométricos, pero que en realidad son una forma de tapiz "guari"; el monolito y la Cruz Andina, son también elementos utilizados tanto en el interior como en el exterior de los "choletes". Es importante mencionar también los colores ya que estos representan los textiles indígenas.


Los Altos, región en la que hasta hoy se encuentran más de 60 obras de este arquitecto y que por mucho tiempo estuvo olvidada,ignorada; ahora ha recuperado valor pues se ha vuelto un destino turístico, para nacionales y extranjeros, lo que ha dado paso a que muchos comercios se estén abriendo paso en esta parte de La Paz.


El cholet ha inspirado a músicos, directores de cine y hasta aparece en series de Netflix (confieso que viendo la tercera temporada de La reina del Sur fue como me enteré de la existencia de esta maravilla arquitectónica). En 2017 el cineasta brasileño Isaan Niemand presentó en el Festival de Cine de Rotterdam una película documental con este tema.


Una característica especial de los choletes es que arriba de ellos tienen una casa familiar, en la que a ojos de los bolivianos es un privilegio vivir.

Es de reconocer lo que ha conseguido el arquitecto Mamani al lograr que personas de otro estrato social estén yéndose a vivir a un lugar que hasta hace poco correspondía solamente a una clase muy humilde, definitivamente está aportando una mejora económica en esta parte de la ciudad, pues poco a poco se está invirtiendo más en este sector. Hay centros de salud, mercados, restaurantes, hoteles y centros de diversión tanto para los niños como para los adultos, sean estos bolivianos o turistas.



Bolivia, como muchos países latinoamericanos en los que la población indígena supera al resto de la población, ha sido un país en que la discriminación social y racial han dado como resultado una gran distancia entre las personas. Es por esto que los aportes del cholet van más allá de lo económico pues parece estar despertando a una nación por mucho tiempo dividida por la procedencia y el color de piel.


Hasta la próxima ;0)

Alasitas bolivianas

 En Bolivia el Año Nuevo comienza el 24 de enero con la Fiesta de las Alasitas o “fiesta de la abundancia”, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad desde 2017 .

Los bolivianos reciben el año con una fiesta que gira entorno a las tradiciones indígenas. Es una celebración en honor al dios Ekeko, el que cumplirá los deseos que sean colocados en su cuerpo, lo que asegura que se conviertan en realidad.

La palabra alasita, viene del aymara y significa cómprame. El pueblo aymara es una de las etnias más extendidas por Sudamérica por lo que esta celebración se lleva a cabo también en algunos otros países de la región, como lo son Perú y Chile.

Esta fiesta combina elementos indígenas y católicos de modo que los ciudadanos llevan sus figuras a bendecir por un sacerdote andino antes de ofrecerlas a la deidad aymara de la abundancia, el dios Ekeko.

La celebración inicia al mediodía del 24 de enero, pero se extiende alrededor de un mes en el que vender, comprar, intercambiar y regalar alasitas se convierte en la acción principal, fechas y matices dependerán de cada región.

Al mediodía del 24 de enero se celebra un ritual con las figuras alasitas, consiste básicamente en rociarlas con alcohol y pétalos de flores; un sahumerio, adornos coloridos y oraciones tanto católicas como prehispánicas, con la esperanza que Ekeko conceda las peticiones.